
SI QUIERES LA PAZ, PREPÁRATE PARA LA PAZ
Como es sabido, la política armamentista suele justificarse con el argumento de que, si la paz es posible hoy, solo puede ser una paz fundada en un equilibrio de poder. Los arsenales de armamentos en igualdad de condiciones y eficacia, produce el resultado de que los seres humanos vivan bajo la pesadilla de un huracán que podría estallar en cualquier momento, con una fuerza inimaginable.
HUMANISMO
Alfonso Abril


Pablo VI, dijo: “El gasto militar quita recursos a los países más pobres”
“Si vis pacem, para bellum".
“Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
El Papa Pablo VI no estaba de acuerdo con esta reflexión… corría el año 1069.
Su reflexión era,
“Si quieres la paz, prepárate para la paz”.
“la paz no es un equilibrio de poder”
“La verdadera paz tampoco es el equilibrio del terror”
“Si quieres la paz, prepara la paz” … En medio de una nueva era de rearme global, con 56 conflictos en curso y un gasto militar global desmesurado, la condena a la disuasión armada expresada por papas, pacifistas, filósofos y pensadores del siglo XX cobra una nueva relevancia. Desde Juan XXIII, pasando por Francisco, hasta las recientes palabras de León XIV, la doctrina social de la Iglesia propone una alternativa evangélica a la lógica de la guerra. La vieja sentencia que ha hecho y hace escuela en política:
“Si vis Pacem, Para Bellum”
No se puede admitir sin radicales reservas. Con la sincera audacia de nuestros principios, denunciando así el falso y peligroso programa de la inútil “carrera armamentista, de la competición por la superioridad bélica entre los pueblos".
En diciembre de 1976, en plena “guerra fría” entre Estados Unidos y Rusia, se caracterizó por el aumento de las tensiones y la carrera armamentista, el papa Pablo VI escribió estas palabras en su mensaje para la X Jornada Mundial de la Paz: “Aunque, por una sobreviviente y feliz cordura, en el equilibrio de las mortíferas fuerzas contrarias, no estalla la guerra, sin embargo, cómo no lamentar el derroche de medios económicos y de energías humanas para conservar a cada Estado sus armas, cada vez más costosas, cada vez más eficientes, en perjuicio de los jóvenes escolares, los actos culturales, agrícolas, sanitarios, sociales y civiles”.
La erradicación de la pobreza sigue siendo un desafío importante y un requisito fundamental para el desarrollo sostenible. La preocupación se centra en los importantes recursos que, reiteró Pablo VI, con tonos apasionados siendo condena explícita de la llamada “teoría de la disuasión” ya expresada por su predecesor, Juan XXIII, en la célebre epístola, “Pacem in terris”, (Paz en la tierra), publicada en 1963, tras la crisis de los misiles cubanos que había llevado al mundo al borde de la guerra nuclear.
Como es sabido, la política armamentista suele justificarse con el argumento de que, si la paz es posible hoy, solo puede ser una paz fundada en un equilibrio de poder. Los arsenales de armamentos en igualdad de condiciones y eficacia, produce el resultado de que los seres humanos vivan bajo la pesadilla de un huracán que podría estallar en cualquier momento, con una fuerza inimaginable.
La justicia, la sabiduría y la humanidad, exige a las naciones, que detengan la carrera armamentista en todos los frentes existentes.
La encíclica “Fratelli tutti” actualizó este principio, «El problema es que, a partir del desarrollo de las armas nucleares, químicas y biológicas, y las enormes y crecientes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, se ha dotado a la guerra de un poder destructivo incontrolable, que afecta a numerosos civiles inocentes», explicó el papa Francisco en su significativo texto firmado en Asís el 3 de octubre de 2020. Y más adelante, explicó: «La paz y la estabilidad internacionales no pueden fundarse en una falsa sensación de seguridad, en la amenaza de destrucción mutua o aniquilación total, en el simple mantenimiento de un equilibrio de poder».
El observador permanente del Vaticano Monseñor Caccia, en su intervención ante la Comisión de Desarme de la ONU en la 79ª Asamblea General (2025), afirma cómo la lógica de la disuasión es un obstáculo y parece más un juego que nunca debido al nuevo y dramático conflicto que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán, y el Consejo Europeo que se reúne en Bruselas para debatir el llamado plan «ReArm Europe».
Cada 29 de mayo recordamos a san Pablo VI, reconocido como un gran defensor de la vida y la familia. Su figura pasó a la historia por haber sido quien concluyó el Concilio Vaticano II, el acontecimiento eclesial más relevante del siglo XX
Sin embargo, hubo otros momentos de su pontificado que fueron muy importantes, pero no tan conocidos, debido a que los medios de comunicación no tenían la presencia que tienen en la actualidad.
El 27 de noviembre de 1970, en el Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), el papa san Pablo VI recibió dos puñaladas por parte del pintor boliviano Benjamín Mendoza. El sujeto iba disfrazado de sacerdote e intentó asesinar al Pontífice con una daga, pero no lo consiguió.
Pablo VI fue el primer pontífice en subirse a un avión. Este hecho histórico tuvo lugar el 4 de enero de 1964, cuando abordó el DC8 de Alitalia con destino a Jordania.
Pablo VI fue el primer sucesor de Pedro en salir de Italia desde 1809. Realizó una visita pastoral al continente africano (Uganda, 1969); dos a América, primero a Estados Unidos (1965) y luego a Colombia (1968). Viajó también a Australia (1970) en Oceanía. En Asia, estuvo en Tierra Santa (1964), Líbano e India (1964), Irán, Bangladesh, Indonesia y otras naciones (1970). En Europa visitó Portugal (1967), Turquía (1967) y Suiza (1969). Total, completo una visita a los cinco continentes
En 1964 viajó a Jerusalén y se encontró con el patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebró el levantamiento de las excomuniones mutuas, impuestas tras el Gran Cisma de Oriente en 1054.
Fue el último papa en tener una ceremonia de coronación; además de ser el último pontífice en recibir la corona, prescindió del uso de la tiara durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Donó la tiara, un regalo de su antigua Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington como señal de su aprecio a los católicos.
Pablo VI, era un apasionado de la lectura y en su equipaje de viaje llevaba hasta 75 libros. Unció como cardenales a tres futuros papas, a Albino Luciani en 1973; a Karol Wojtyla en 1967 y a Joseph Ratzinger en 1977, quienes serían luego, respectivamente, Juan Pablo I, San Juan Pablo II y Benedicto XVI.
El 12 de junio de 1909, Filippo Turati, uno de los padres del socialismo italiano, en su discurso «El vértigo del armamento y las reformas sociales», pronunciado en la Cámara de Diputados italiana, afirmó: El famoso “Si vis pacem, para bellum”, no es más que un juego de palabras del oráculo de Delfos. Volvamos, señores, al sentido común, que dice: “Si vis pacem, para pacem”. Pongamos fin a esta vana locura de la carrera armamentista que agota a las naciones”
En 1947, tras la tragedia de Hiroshima y Nagasaki, Mahatma Gandhi escribió: “Una bomba no puede ser destruida por otra bomba, así como la violencia no puede ser destruida por la violencia». Mientras tanto, en Italia, el filósofo y político antifascista Aldo Capitini, inspirado por el propio líder indio, reiteró que «la meta del amor solo puede alcanzarse mediante el amor, la meta de la honestidad con medios honestos, la meta de la paz no mediante la vieja ley de efectos tan inestables: “Si quieres la paz, prepara la guerra”, sino mediante otra ley: “Durante la paz, prepara la paz”. las armas y las guerras no traen la paz”
Según el Instituto Sueco Sipri, el gasto militar mundial alcanzó su máximo histórico en 2024 (más de 2.700 billones), mientras que hoy día existen en el mundo 56 conflictos armados activos que involucran a más de 92 países, la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto confirma que "prepararse para la guerra" no solo desvía recursos económicos de los presupuestos estatales, sino que no conduce a la paz. Ante la devastación causada, entre otros, por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, las recientes palabras del papa León XIV siguen siendo una brújula clara y firme, en continuidad con el magisterio pacis de sus predecesores: "No debemos acostumbrarnos a la guerra; al contrario, debemos rechazar como tentación la seducción de armamentos poderosos y sofisticados".
En su relación con España, cuestión que merece una atención especialísima, Pablo VI tuvo que sufrir las insidias y las calumnias de algunos políticos que se empeñaron en convencer al resto de los españoles que el papa Pablo VI era un enemigo de España.
La historia nos dice todo lo contrario. Pablo VI fue para España y para la Iglesia católica en España el profeta de un cambio impresionante, un Pastor que supo mediar entre el inmovilismo y la agitación. Sufrió a causa de los desmanes de quienes quisieron apropiarse del Concilio, pero nunca se rindió al pesimismo.
España necesitaba del eje vertebrador del diálogo, como necesitaba políticos capaces de establecer medidas acordes con la libertad humana que superaran el reduccionismo tecnócrata al que la política española parece condenada. Y si urgentes son los cambios en materia sociopolítica, no son menores los desafíos a los que están llamados los laicos, especialmente después de la crisis de Acción Católica, movimiento eclesial de apostolado en la que los laicos se asocian para el anuncio del Evangelio a todas las personas y ambientes.
En definitiva: Pluralismo, unidad y equilibrio entre libertad y autoridad son, por mucho tiempo, las asignaturas pendientes de los católicos españoles.
Por Alfonso Abril, Dr. en filosofía, periodista especializado en cultura, teatro y gastronomía. Presidente de la Ong Periodista por Ucrania. Miembro de Honor de la Academia Española de la Espiritualidad.
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