red blue and black abstract painting

OREMOS, HERMANOS

Este artículo viene propuesto desde el humanismo, ese que ve a la humanidad, hombres y mujeres, como hermanos, hijos del Padre o como dijo Cristo de Abba. Como hermanos la comunicación fluye de otra manera. La manera de comunicación con Dios es la ORACIÓN y tiene unas características.

MONOGRAFICOS

Miguel Ángel Cervantes Almodóvar,

Una práctica humana y espiritual para conectar

Punto de Partida

Introducción

Comunicación Consciente

Toma de Consciencia de la Relación

Con qué actitud orar

Conclusión y Propuesta

PUNTO DE PARTIDA

La frase o expresión que da título a este texto suena a dicha en algún momento de la misa católica. Por si no lo sabías es cierto. Es una invitación a un colectivo a que oren. Los que montaron la liturgia y redactaron el misal nos dicen que:

«Con la invitación “oremos”, el sacerdote insta al pueblo a recogerse con él en un momento de silencio, con el fin de tomar conciencia de estar en presencia de Dios y hacer emerger, a cada uno en su corazón, las intenciones personales con las que participa en la misa. El sacerdote dice «oremos»; y después, viene un momento de silencio y cada uno piensa en las cosas que necesita, que quiere pedir en la oración.»

Es curioso que en el ritual se conteste inmediatamente para animar al sacerdote para que siga. Yo me he preguntado siempre qué prisas hay, realmente ¿de la intención de la liturgia tienen noticia (o catequesis) los fieles/asistentes a la celebración de la misa?

Lo mismo es preciso entender lo que dijo el Papa Francisco: “La Eucaristía es la oración por excelencia”. Y de lo que hay que hacerse a la idea, que ese acto oracional en su conjunto es la suma de muchos espacios y tiempos oracionales.

De este tema no quiero hablar más, ha sido una reflexión sobre lo que me ha inspirado para desarrollar el tema de orar, y concretamente la oración (individual, personal e intransferible).

INTRODUCCIÓN

Este artículo viene propuesto desde el humanismo, ese que ve a la humanidad, hombres y mujeres, como hermanos, hijos del Padre o como dijo Cristo de Abba.

Como hermanos la comunicación fluye de otra manera. La manera de comunicación con Dios es la ORACIÓN y tiene unas características.

Según Manuel Ruiz Jurado la oración es la “Comunicación consciente con Dios en actitud anímica reverente”.

Y según Pamela Egas: “La oración es una comunicación consciente con Dios, donde los creyentes expresan sus pensamientos, sentimientos y necesidades.”

Jean Canivez concluye con algo importante: “La oración es la toma de conciencia de nuestra relación con Dios. Una relación llena de amor por parte de Dios, una relación que quisiéramos generosa y fiel por nuestra parte. Tanto Dios como nosotros, estamos interesados a la vez.”

Vamos a tocar los tres puntos que considero fundamentales:

-Comunicación consciente

-Toma de consciencia de la relación

-Con qué actitud orar

Antes de entrar en estos puntos Juan Crisóstomo nos dice lo que supone para el ser humano la oración, he de decir que me ha volado la cabeza:

EL que hizo el oído ¿No Oirá? Salmo 94:9. LA ORACIÓN es un puerto para el náufrago, un ancla para los que se están hundiendo en las olas, un cayado para los miembros del que se tambalea, una mina de joyas para el pobre, un médico para las enfermedades y un guardián de la salud. La Oración nos asegura a la vez la continuidad de nuestras bendiciones y disipa las nubes de nuestras calamidades…. ¡Oh bienaventurada Oración!, Tú eres el conquistador denodado de los males humanos, el fundamento firme de la felicidad humana, la fuente de gozo perdurable, la madre de la filosofía. El hombre que puede orar verdaderamente, aunque languidezca en la indigencia más extrema, es más rico que todos los que le rodean, en tanto que el desgraciado que nunca ha doblado su rodilla, aunque se siente orgulloso como monarca de todas las naciones, es el más destituido de los hombres.”

Para concluir esta introducción conviene enmarcar de lo que estamos hablando, y es según el Catecismo de la Iglesia Católica, de la Oración Vocal, la Oración (mental) de meditación y la Oración de Contemplación. Y yo quiero enfocarme, además, en la oración personal, no en la colectiva, que también tiene sus especificaciones.

1.-COMUNICACIÓN CONSCIENTE

La comunicación consciente nos lleva a abrirnos, que de eso se trata ante Dios, se trata de disfrutar de un encuentro en el que intercambiar sobre todo energías.

Cuando estudiaba escritura el primer texto que publiqué fue una corriente de consciencia, lo que salía sin control o inconsciente. Con la oración hemos de tener claro ese proceso del que hablo en mis cursos y talleres: Para, Conecta, Escucha y Escribe (si quieres que esa oración salga aún más consciente de ti).

Yo distingo orar de rezar. El hecho de rezar se resume como decir, hablar, sacar hacia la deidad todo ese pensar, sentir e imaginar. Pero en la oración se pone consciencia a todo el proceso comunicativo, no sólo te expresas poniendo atención, corazón y coherencia a lo que sale de ti; también recibes mensajes en respuesta o como inspiración o revelaciones transformantes.

Todo esto acontece en el silencio que es un detalle significativo, un tiempo y espacio al que no estamos muy acostumbrados, y más en estos tiempos donde el ruido y la distracción es lo imperante.

2.- TOMA DE CONSCIENCIA DE LA RELACIÓN

El Papa Francisco contesta a esta pregunta; “¿Qué cosa es verdaderamente la oración? Ella es sobre todo diálogo, relación personal con Dios. Y el hombre ha sido creado como ser en relación personal con Dios que encuentra su plena realización solamente en el encuentro con su Creador. El camino de la vida es hacia el encuentro definitivo con el Señor.”

En este contexto estamos hablando de relación personal, individual y no colectiva, que no descartamos, pero no es de lo que estamos hablando aquí, por mucho que haya titulado el artículo “oremos” en plural, por lo de hermanos. Debería decir “ora, hermano y sé consciente de con quién lo haces, tú en tu pequeñez. Podríamos hablar de establecer esa relación de amistad, pero a mí me gusta más decir amorosa y reverente (que es a lo que apuntan todas las religiones).

Lo importante en este punto es tener claro que la relación con Dios sea o no de amigo para ti, es que seas consciente de que es una relación en la que va a haber altos y bajos, va a evolucionar en función de los contactos y la actitud con la que afrontes quién eres y Quién es ese ser que te ama incondicionalmente y al que puedes sintonizar siempre y en todo momento, está para ti como tú para él: libre, responsable de tu pensar, sentir y caminar en este camino hacia Él.

Esto ¿Tú lo sabes? Reflexiona, medita, ora…

“Yo lo sé ya;

Te sé, no solo siento;

Te sé, despierto.”

Pon atención desde dónde y con quién te comunicas, date cuenta del “toma y daca”, de que sois dos en una única conversación para llegar a ser uno en un proceso de divinización con comunión profunda de oración.

3.- CON QUÉ ACTITUD ORAR

Los manuales de oración tratan este tema de otra forma. Anteriormente no he hablado del cómo entablar esa comunicación consciente. Si analizas como te comunicas contigo, con tu pareja, hijos, padres, familiares, amigos, conocidos o extraños tendrás mucho ganado (por supuesto con animales, vegetales, el planeta, el cosmos y cosas visibles e invisibles).

Te voy a concretar unas disposiciones mentales, emocionales y conductuales que son claves a mi modo de ver, por experiencia:

Atención: prestar atención a Dios o a las cosas de Dios cuando oras implica aquietar la mente para centrarse en la presencia divina, cultivar una relación de amor, y encontrar significado en las actividades cotidianas.

Humildad y reverencia: la experiencia de pequeñez ante lo grandioso, el misterio. No es cuestión de sufrir por nuestra debilidad o como hay en otras propuestas la humillación. Es preferible trabajar por eliminar las barreras del orgullo y la soberbia, ver nuestra realidad, comprenderla y aceptarla ante quien todo lo entiende. Lo reverente es muy manifiesto en las otras religiones de medio y extremo oriente. Lo que entiendo que toca es tener respeto, veneración y honra en la relación con Dios, lo que se dice poner conciencia.

Sinceridad: Lo anterior está enmarcado con un talante sincero. No sólo se trata de ser honestos con nosotros mismos, que es premisa, sino buscar y ser transparentes con quien te comunicas conscientemente. Es un trabajo de trasparentar los egos, no esconder u ocultar lo que está a vista de quien todo lo ve y todo lo sabe. Para ello es necesaria…

Confianza: me vienen ecos de aquella canción, eso de “confiad siempre en Dios”. La confianza nos capacita, dice el bueno de Saulo a los Corintios. El estar en su presencia y comunicarnos sinceramente, con humildad y reverencia nos da un toque de atención, además de tranquilidad, seguridad y paz. Reconocer que está siempre ahí (lo sepamos o no, lo queramos o no), y en la oración más vivamente, nos lleva a la convicción de que no hay nada que temer, nada que dudar: está, Es en ti y contigo.

Apertura y escucha: orar es abrirse en una primera instancia, exponer o simplemente estar en presencia, prestando atención a lo que llega de algún modo y que nos posiciona con un fundamento más allá de lo verbal y emocional. Recibimos guía, luz y consecuentemente paz y bienestar. Escúchate y escucha a los que te rodean, aprende y comprende.

Perseverancia: una relación se alimenta de tiempo, dedicación y costumbre, es una obviedad que no podemos soslayar. La relación consciente con Dios es una cuestión de prioridades, de querer estar ahí pase lo que pase, sin juzgar el mientras o el resultado. Consiste en ser un buscador (orante) confiado, constante, voluntarioso y resiliente, que tiene como foco el espíritu y la energía de Dios en el contacto amoroso.

El bueno de Saulo le recuerda a los Colosenses: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias…”

Gratitud: Con esta actitud acabo. Normalmente es y será con lo que salgamos de esos tiempos y espacios de relación con Dios. Se trata de reconocer conscientemente sus bendiciones y energía, su presencia y tal vez sus favores. Esto nos va a transformar nuestra perspectiva de la vida y fortalecer la confianza.

Concluyo con lo que se dice en Salmo 118:24 expresando gratitud profunda en la oración y en la vida consecuente: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.”

CONCLUSIÓN Y PROPUESTA

Tomo la palabra del sacerdote jesuita James Martin que para mí deja muy cerrado el tema y nos abre a la práctica de la oración, dado que nuestra mente quiere saber, la podemos calmar y hacer comprender que:

«Ninguna definición puede resumir completamente la oración, pero cada una de ellas capta algo importante sobre ella. Es una elevación de nuestras mentes y corazones; un impulso del corazón, un compartir entre amigos; una larga y amorosa mirada a lo real; y una conversación consciente, todo lo cual ocurre en el contexto de una relación personal con Dios.»

La oración es el SITIO en el que comunicarnos con la infinitud, la Eternidad, la Consciencia…Dios.

También es el MODO en que nos comunicamos: cuerpo, mente, emoción…y disposición. Elevando la vibración en su Presencia.

Te invito a que escribas tu oración y que nos la compartas. Este es el modelo para este momento de conexión con la oración. Gracias:

Oh, Dios, hazme reconocer y practicar la oración.

De tu mano entro en las callejuelas oscuras de mi interior, en los jardines y laberintos de dentro.

Enséñame a encontrarte en cada rincón de mí mismo y permíteme descansar en el regazo de mi corazón, al borde de mi pensamiento con la quietud de mi cuerpo.

Tengo una mirada limpia y nueva en tu Presencia, un corazón puro y vibrante que mueve mis acciones, mis relaciones con los seres de este universo y con el prójimo.

Soy “un instrumento de tu paz”, un alma bendecida por el espíritu, un dispositivo divino que se mueve en el ritmo del mundo y encuentro tu energía de Padre y Madre.

Y te amo, me amo, estoy dispuesto a ser-me contigo y conmigo, Amén.

Por Miguel Ángel Cervantes Almodóvar, creador de Versoenergética, poeta, rapsoda y vicepresidente de la Academia Española de la Espiritualidad. En su juventud Hermano Menor Franciscano Capuchino.

info@academiadelaespiritualidad.es

+34 682 541 125

© 2024. All rights reserved.

Registro Nacional de Asociaciones nº 631059

FORMULARIO DE CONTACTO