
MÁS ALLÁ DEL KARMA
Karma no es sinónimo de fatalismo ni de predeterminación. Karma tiene que ver tanto con el pasado como con el presente. Somos los responsables de nuestra felicidad y tristeza o desgracia, siendo los constructores de nuestro destino. Si significado literal es acción
MONOGRAFICOS
Academia Española de la Espiritualidad
Para los budistas, la verdad o visión relativa (verdad de apariencia) es, por conveniencia, verdadera y finalmente ilusoria. La verdad última es definitivamente verdadera, siendo la experiencia auténtica más allá de todas las ilusiones. La verdad última no puede ser enseñada más que tomando apoyo sobre la verdad relativa. Sólo la realización de la verdad última conduce al Nirvana.
Todas las percepciones de la vida cotidiana (samsara, en lenguaje budista) son experiencias de la verdad relativa. Por el contrario, el Nirvana, que está más allá de las ilusiones y de los sufrimientos de la vida, es el nivel de la verdad última.
Siguiendo a estudiosos y divulgadores del mensaje budista, diríamos que el objetivo de la enseñanza de Buda es la disolución entre apariencia y realidad, entre verdad relativa y verdad última, fuente de ilusiones tan duraderas como lo son los condicionamientos creados por el karma.
Karma (en sanscrito, Kamma en pali) viene reflejar todas las buenas y malas acciones que realizamos. No es sinónimo de fatalismo ni de predeterminación. Karma tiene que ver tanto con el pasado como con el presente. Somos los responsables de nuestra felicidad y tristeza o desgracia, siendo los constructores de nuestro destino. Si significado literal es acción.
Aun así, en la doctrina budista cada persona no está obligada al pago de todas sus causas pendientes ligadas a vidas anteriores; por tanto, no es un servidor del karma. Gracias a la comprensión, meditación y recto comportamiento, cualquier ser humano puede eliminar ese karma negativo o tóxico, e intentar alcanzar la iluminación.
En nuestra cultura occidental, la palabra (expresión o concepto) karma, posee una carga semántica negativa o fatalista. Al contrario:
No hay en el karma ninguna noción de destino o fatalidad.
Recogemos lo que sembramos.
Experimentamos los resultados de nuestros propios actos.
Por supuesto, estamos hablando de la ley de causalidad: causa-efecto. - Buena acción: buen resultado; beneficio a uno mismo y a los demás.
- Mala acción: mal resultado; perjudica a uno mismo y a los demás.
En esencia, eso es el karma.
¿Y el Dharma? Es la Enseñanza, es la Ley Universal, la Norma, el Deber más elevado. Si nuestra actitud es positiva, si el despertar es nuestro objetivo, si somos conscientes de nuestra realidad, hasta lo más insignificante, estamos en el proceso del Dharma.
Él es el camino de la búsqueda y es la meta; exige el máximo esfuerzo, pero es liberador. Todos los senderos conducen y están en él. Descansa sobre tres pilares fundamentales:
Comprensión.
Virtud.
Consciencia.
Algunas de sus características son:
No tiene principio ni fin.
No tiene lados porque es ilimitado.
No está en ninguna parte, porque está en todas partes.
Se dejar tomar, aunque es imposible atraparle.
Guía en la oscuridad.
Está dentro y está fuera del ser humano.
Federico A. Sánchez es Dr. en filosofía, teólogo, mentor espiritual, escritor. Presidente de la Academia Española de la Espiritualidad y director de Espiritusofía, Escuela del Alma.


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