
LA ESPIRITUALIDAD PACÍFICA Y ECOLÓGICA DEL SIGLO XXI, ESPIRITUALIDAD FRANCISCANA 2ª Parte
Esta segunda parte de lo que es el aporte de LA ESPIRITUALIDAD FRANCISCANA AL S. XXI va de poner un poco de foco a la Ecología y su derivada de la Sostenibilidad.
MONOGRAFICOS
Miguel Ángel Cervantes Almodóvar
PAZ Y BIEN.
En la primera parte de este artículo te hice una introducción comentándote que, si quieres profundizar en la espiritualidad franciscana, además de acudir a las Comunidades, Movimientos y Órdenes que más te lleguen, hay información y bibliografía para toda una vida de profundización en ti.
Te conté en la 1ª parte que “escribo este artículo movido por ese poso franciscano capuchino que fue instalándose en mí desde el Seminario Seráfico de Misiones, a continuación, en el Postulantado, luego en el Noviciado y ya vibrándome como hermano menor, durante parte de la Carrera Eclesiástica en Salamanca.”
El anterior Papa Francisco escribió una de sus principales (troncales) encíclicas de su papado, explayándose en la espiritualidad franciscana para el siglo XXI, sobre todo en materia ecológica, la tituló: “Laudato Si”.
Tendrás materia para vibrar en la actual propuesta que hubiera hecho el Santo de Asís.
Creo conveniente compartir las partes de la Encíclica publicada en 2015, sobre esa espiritualidad más universal que sostiene el franciscanismo.
Capítulo primero: LO QUE LE ESTÁ PASANDO A NUESTRA CASA
Capítulo segundo: EL EVANGELIO DE LA CREACIÓN
Capítulo tercero: RAÍZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLÓGICA
Capítulo cuarto: UNA ECOLOGÍA INTEGRAL
Capítulo quinto: ALGUNAS LÍNEAS DE ORIENTACIÓN Y ACCIÓN
Capítulo sexto: EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA
El primer párrafo de la Encíclica enmarca esto del ecologismo dentro de la ética cristiana y franciscana:
1. Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».
Esta segunda parte de lo que es el aporte de LA ESPIRITUALIDAD FRANCISCANA AL S. XXI va de poner un poco de foco a la Ecología y su derivada de la Sostenibilidad.
¿Qué he aprendido de San Francisco, antes que de los Scouts?
A conservar la naturaleza, dejarla expandirse e incluso a generarla con conocimiento. Analizar las acciones cotidianas que preserven y promuevan la sostenibilidad. Y respecto a mi trato y relación con los animales, que sea menos miedosa y poco o nada violenta: respetuosa y amorosa, en definitiva.
ESPIRITUALDAD ECOLÓGICA
Esto último que ha dicho el Papa Francisco en su encíclica más franciscana es lo que nos lleva a abordar el tema de la Espiritualidad Ecológica.
Leonardo Boff explica que
Francisco de Asís representa para mí el arquetipo de la confraternidad ejemplar con la naturaleza. Su originalidad consiste en haber logrado la síntesis entre ecología exterior y ecología interior, lo que ha dado lugar a una fascinante mística cósmica.
Si recordamos los pilares de la espiritualidad franciscana está el tema de la fraternidad. Lo novedoso de este místico del siglo trece, este juglar de Dios es que ve la naturaleza, los animales y el cosmos como HERMANOS.
Vuelvo al Papa Francisco y su encíclica “Laudato si” que precisa el amor fraterno por todo y por todos:
“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos.
En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo. La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.”
Lo que aporta la espiritualidad franciscana a la ecología es un novedoso paradigma (¡ojo!) No olvidemos que está dentro del pensamiento cristiano) que tiene en cuenta la ecología personal, interior y la exterior; la responsabilidad y el cuidado personal, interpersonal o de su entorno, de la humanidad y del planeta.
La concepción sagrada (sacramental de la vida) y fraternal de lo que nos rodea, nos exige humanizarnos con vibración cristocéntrica y amorosa, para así ver, actuar y relacionarnos con alguien (no solo algo) que es carne de tu carne, materia primigenia e idéntica, energía compartida.
Básicamente a lo que estamos llamados gracias a la espiritualidad franciscana es a sintonizar, con todo y con todos (hijos de un mismo Padre/Dios), integrando una ética sensible para con ese hermano con el que te encuentras, en el que vives o encuentras sentido, o esa casa común, que realmente es un ser fraterno con el que te interrelacionas, además de desarrollar tu, en este plano de la existencia.
Insisto, ¿qué aportó San Francisco a este tema? Según Leonardo Boff:
«Creó una síntesis que se había perdido en el cristianismo: el encuentro con Dios, con Cristo y con el Espíritu en la naturaleza y, consecuentemente, el descubrimiento de la inmensa fraternidad/sororidad cósmicas»
Por concluir con esta reflexión que quiere aportar conocimiento, resumir que la espiritualidad franciscana se nutre con el amor a la naturaleza y el cuidado de los animales. Se hace necesario redescubrir ese sentido de fraternidad con la naturaleza. Dejar de ser o sentirse superior y asumir que somos menores (humildad y respeto) que cuidamos nuestro entorno con acciones cotidianas:
Ejecutar como hábito saludable y ecológico la regla de las 3R (Reducir, Reutilizar, Reciclar).
Si no lo has hecho ya, plantar un árbol o simplemente contemplar la belleza de la creación en una caminata al aire libre.
Yo vivo prácticamente en medio del monte y mi relación es cotidiana con mi entorno y alimento mi alma en compañía de encinas, arbustos, o el rio y su flora. Hago eso que alguien ha denominado meditaciones dinámicas en la naturaleza como, por ejemplo: paseos contemplativos, caminatas conscientes o mindfulness “esparraguil”, a veces abrazo árboles o me baño de sol o lluvia, silbo dialogando con los pájaros… y cosas así.
Lo estamos reiterando, pero es la manera de que nos quede claro, Francisco trataba a los animales como hermanos y hermanas. Podemos inspirarnos y tomar consciencia del bienestar animal, evitando prácticas que los molesten, dañen o exploten. Sentir amor o compasión aprendiendo de la propia relación con los animales y generar las hormonas de la felicidad, es una propuesta que hago porque a mí me ha ayudado a humanizarme. Si quieres dar el salto ético puedes optar por productos que no impliquen crueldad animal, o apoyar iniciativas que promuevan su protección son formas concretas de vivir este amor franciscano.
No quería teorizar o dar demasiadas explicaciones, quisiera compartir e invitarte a hacer ciertas prácticas con las que trabajar tu ecología mental para encontrar tu paz, y vivenciar una interrelación personal con la naturaleza, los animales y el cosmos, como un practicante del nuevo paradigma espiritual ecológico inspirado por el Santo de Asís.
Ya he explicado algunas propuestas más arriba, pero por tener un listado que aúne la ecología mental o paz interior, que se refleja en el exterior con una actitud pacífica y respetuosa contigo, los demás y lo que nos rodea (donde nos movemos y existimos), el entorno natural que conforme al hermano planeta tierra, apunto lo siguiente:
Meditar, en sus distintas formas (sentado o parado y andando o dinámico) y rituales en la naturaleza o mejor dicho en entornos naturales, donde cabe hasta un jardín o una planta en tu casa.
Contemplar y sentirte contemplado en espacios naturales más abiertos o cerrados, de día o de noche, desnudo o vestido..., contemplar los fenómenos climáticos, biológicos, astronómicos…
Cultivar el entorno, cuidarlo, facilitar la regeneración y la dinámica propia del ser (hermano) o ecosistema, poniendo consciencia en las acciones de la vida cotidiana. Como dijo Baden Powel “dejarlo mejor de cómo te lo encontraste”.
Vivir y comprender la hermandad con cada elemento del planeta tierra. Desde el alma sensibilizar y afinar tanto la mente como las emociones y ser consecuentes con el trato a todo este regalo que se nos ha hecho en este plano, la belleza del planeta.
Siempre digo que es apostar por la conexión con la naturaleza y el planeta, y estar atento a la ética que se genera desde esta fraternidad. La espiritualidad que quiero fomentar con este artículo es la espiritualidad de la paz y la ecología que reconozca los vínculos profundos entre Dios, los seres humanos y la naturaleza, netamente franciscana o inspirada más de 800 años atrás por San Francisco de Asís.
¿He conseguido abrirte los ojos? Medita sobre este poema que te regalo como despedida:
Naturaleza
Rota abriéndose a nueva
Luz y paisaje.
Herida pero en pie
Para un nuevo mirar.
Por Miguel Ángel Cervantes Almodóvar, creador de Versoenergética, poeta, rapsoda y vicepresidente de la Academia Española de la Espiritualidad. En su juventud Hermano Menor Franciscano Capuchino.


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