
LA ESPIRITUALIDAD PACÍFICA Y ECOLÓGICA DEL SIGLO XXI
Mi espiritualidad franciscana está sostenida por el foco en la paz: mi paz, la de las creaturas que me rodean (hombres, animales, plantas…) en estos tiempos de ausencia de paz entre naciones, creencias, cambio climático… se hace más patente.
MONOGRAFICOS
Miguel Ángel Cervantes Almodóvar
PAZ Y BIEN.
Es obvio decir que dentro del mundo franciscano hay libros y artículos sobre la espiritualidad franciscana. Si tienes interés solicítame bibliografía o entra en alguna de las plataformas y revistas de las distintas órdenes franciscanas, que encontrarás cumplida cuenta.
Escribo este artículo movido por ese poso franciscano capuchino que fue instalándose en mí desde el Seminario Seráfico de Misiones, a continuación, en el Postulantado, luego en el Noviciado y ya vibrándome como hermano menor, durante parte de la Carrera Eclesiástica en Salamanca.
Aunque el empujón lo he sentido, estos días de comienzo de primavera, cuando leía y estudiaba un tratado de oración y meditación de otro santo franciscano, español. Estaba preparando otro escrito sobre manuales para ejercicios espirituales, y surgió el de San Pedro de Alcántara, que fue guía para la reforma alcantarina de la orden franciscana, y hasta de la misma Santa Teresa de Jesús.
Y, por supuesto, he querido dentro de este contexto y sabiendo que estamos en el 800 aniversario del tránsito del santo, esbozar las líneas maestras de la espiritualidad inspirada por Francisco de Asís para el siglo XXI, a mi modo de ver.
Mi pretensión es compartir la parte de espiritualidad más universal que sostiene el franciscanismo.
Algún experto ya ha marcado estos pilares de la Espiritualidad Franciscana:
Pobreza
Alegría
Fraternidad
Minoridad
Paz
Amor
A estos se añade para la cristiandad la restauración de la iglesia, el conectar con Cristo y su pasión, vivir el evangelio como guía, el servicio a los pobres (de ahí lo de menores), respeto por la naturaleza y los animales.
Esto queda muy bien como teoría o manifiesto programático. Yo he querido indagar en mí para compartir el humus franciscano que me sostiene como persona y ser espiritual.
He comenzado este escrito con el saludo franciscano. Yo me salí de la Orden Fm. Capuchina antes de los votos solemnes, con veintipocos años. Pero desde entonces cada mensaje, misiva, carta, mail, escrito…, el saludo de entrada lo expresaba con estas dos palabras: Paz y Bien.
He tardado en comprender lo definitorias que son para mí. Hace poco más de un año que tuve una epifanía, varias personas (asesores espirituales) me sugerían que soltase el enganche franciscano, que conectase conmigo y construyese mi saludo.
Se me reveló algo que me define, una “bienvenida” con deseo donde cabe ese saludo franciscano:
FUERZA Y ALEGRÍA PARA TU PAZ Y BIENESTAR.
Parto de aquí con los dos capítulos, franciscanismo puro, que entiendo fundamentan a la espiritualidad del siglo XXI.
ESPIRITUALIDAD PACÍFICA
Mi espiritualidad franciscana está sostenida por el foco en la paz: mi paz, la de las creaturas que me rodean (hombres, animales, plantas…) en estos tiempos de ausencia de paz entre naciones, creencias, cambio climático… se hace más patente.
Es obvio decir que esta determinación por la paz se dinamiza imbuido de alegría. Yo integré ya con cierta edad ser alegre, se vive de otra forma vibrando en la felicidad y el goce de todo y de todos.
He bebido en cada momento de mis crisis de la oración del propio Francisco de Asís, mundialmente conocida: “Hazme Instrumento de tu Paz”.
«Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando, que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.»
Como coach de hombres divorciados escribí una guía inspirada por este mensaje, después de haber superado la crisis personal de los cuarenta y el divorcio problemático de la madre de mi hija.
Como anécdota quiero contarte que diseñé y escribí un ebook para ayudar a hombres en su separación o divorcio doloroso; lo titulé:
DIVORCIO A LA FRANCISCANA, LO QUE IMPORTA ES TU PAZ
No tuvo, lamentablemente, apenas chance. Yo buscaba lo chocante, provocar atención, pero no conseguí despertar el interés. Decidí cambiarle el título y tuvo, aún sigue teniendo, cientos de descargas.
CÓMO RECUPERARSE DEL DIVORCIO EN 8 PASOS
Entrenamiento de 8 pasos que te sacan del sinsentido de la ruptura, de
la sensación de perdido, hundido, desasosegado… y te llevan a la paz
personal y felicidad.
1º “Donde haya tristeza, ponga yo alegría”.
2º “Donde haya tinieblas, ponga yo tu luz”.
3º “Donde haya desesperación, ponga yo esperanza”.
4º “Donde haya dudas, ponga yo fe”.
5º “Donde haya error, ponga yo tu verdad”.
6º “Donde haya discordia, ponga yo unión”.
7º “Donde haya ofensa, ponga yo perdón”.
8º “Donde haya odio, ponga yo amor”.
Puede verse como redundante repetir lo puesto más arriba de otra forma. Pero aquí te muestro cómo trabajé mi paz con unos pasos estructurados y en un orden.
En la Introducción del ebook reflejaba esto:
“Te puedo asegurar que, si realmente apuestas por tu paz, tomas conciencia de valores y energías en esos ratos de silencio y soledad provechosa, encuentras algunas respuestas a lo que te pasa, porque están ahí en la oscuridad del momento.” (…)
“Me di cuenta de lo que decía Gandhi y es la pura verdad: «la paz es el camino», yo añado: nosotros somos el instrumento que lo hace posible.”
No es que esta plataforma me facilite hablar o venderte mi libro, en todo momento está presente el mostrarte la espiritualidad franciscana de la paz en marcha: una experiencia vivida que comparto gustosamente.
No es una cosa mía. El Hermano Gratien de París, O.F.M.Cap. escribe sobre la espiritualidad de San Francisco y la Paz, como uno de los frutos de la espiritualidad franciscana:
Hemos dicho ya con qué gran liberalidad y comprensión interpretaba el mandamiento de la caridad evangélica. Por eso él, que era simple y estaba sediento de unidad, sufría sobremanera al ver al mundo agitado y revuelto por el desorden de las querellas, de la envidia, de los celos, del odio. El duelo perpetuo entre el rico y el pobre traspasaba cruelmente su corazón.
Hubiera querido establecer por doquier entre los hombres la paz y la armonía que contemplaba en la naturaleza material. Las primeras palabras de sus sermones eran siempre: «El Señor os dé su paz» (1 Cel 23), y cada vez que sus discípulos entraban en una casa debían saludar diciendo: «¡La paz sea en esta casa!» (2 R 3).
Les decía también: «Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones. Que ninguno se vea provocado por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra mansedumbre todos sean inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia» (TC 58).
Y las ciudades por donde pasó son testigos de su deseo de pacificación universal (2 Cel 108; LP 84).
Y una estrofa del Cántico del Hermano Sol está dedicada a celebrar la paz que sus frailes debían predicar por todas partes.
Francisco experimentaba la alegría y el consuelo de verla florecer por dondequiera que pasara, no interponiéndose como árbitro entre los beligerantes, sino atrayendo con dulzura las almas al amor de Dios, al perdón de las injurias, al recuerdo de su sublime vocación y al ejemplo de Cristo Jesús: «Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, / y soportan enfermedad y tribulación. / Bienaventurados aquellos que las soporten en paz, / porque por ti, Altísimo, coronados serán».
Siento que he sido coronado con la paz durante y al acabar las crisis que la edad y el desarrollo espiritual ponen frente por frente.
La penúltima expresión está a lo largo de mi libro “Revelaciones del Fulgor”:
V15
Observo y escribo,
El enfoque y atención
Me lleva al Ser;
La paz y el bien se expande
En la luz que me vibra.
Te comparto un itinerario poético meditativo con los poemas entorno a la paz con los poemas del libro “Revelaciones del Fulgor” que verás en el espacio de la AEDE, Libros Afines
👉🏼 (https://www.academiadelaespiritualidad.es/libros-afines):
C22-C32-M11-M16-V4-V15-V29-F20-F28-E8-E14-E21-E33-E35
Con estas indicaciones podrás crear una Meditación Versoenergética en la paz, por la paz y para la paz. Tú como individuo deberás comenzar a ser “instrumento de paz”. Esta práctica te ayudará a vibrar la paz que atesoras y tal vez no hayas visto brillar.
Este capítulo sobre la paz lo voy a terminar con lo escrito (Encíclica “Laudato si”) por el Papa Francisco. Además, nos enlaza con el siguiente capítulo de este artículo sobre la espiritualidad franciscana:
“225. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada».”
Por Miguel Ángel Cervantes Almodóvar, creador de Versoenergética, poeta, rapsoda y vicepresidente de la Academia Española de la Espiritualidad. En su juventud Hermano Menor Franciscano Capuchino.


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