
LA ESPIRITUALIDAD DEL TAO SANADOR
El Tao es imposible de definir, nombrar y entender. Simplemente debemos vibrar con él, ya que es la fuente de nuestra existencia. No nos exige seguimiento, fidelidad, honra, adoración.
ESPIRITUALIDAD
Fran Sancabal
Cuando nos referimos a las disciplinas orientales, tal y como entendemos el Tao sanador, estamos en una vibración diferente a la que en occidente tenemos del aprendizaje y la práctica.
En oriente lejano, se comprende toda enseñanza y trabajo desde la propia experiencia personal, desde lo que conocemos como Senda de vida, que es el camino que cada persona ha determinado seguir, de acuerdo con el Tao, en el momento de su concepción. Y esta senda incluye, principalmente, la función que la persona va a desarrollar en la Creación, en el Todo, en el Tao, de forma que abarcará la totalidad de su paso por este plano físico.
En esta filosofía lo físico/Jing está relacionado con el espíritu/Shen, de manera que, en realidad, ambas cosas son la misma esencia, vibraciones diferentes que deben resonar en armonía. El uno llama al otro. No es una senda lineal, ya que el universo del taoísta es una esfera, donde todo se desarrolla, donde todo se percibe; de esta manera, lo físico está dentro de la esfera, en todas partes, como lo está el espíritu, y en su constante movimiento, de acuerdo con las leyes energéticas del Cielo, vibran armonizándose o desarmonizándose, creando en este último caso, el conflicto de la esencia del Ser Humanidad: la enfermedad.
La espiritualidad del Tao lo aborda todo. No es como entiende el cristianismo una posibilidad de acceso a través del trabajo constante y la fe a una vibración más sutil, elevada y sacra. Se trata de una parte de la existencia, de la esencia del Ser Humanidad ya que el espíritu/Shen/espiritualidad es una frecuencia que resuena tanto en este plano terrestre como el celeste, de forma que el Ser Humanidad/persona, que es siempre un puente de luz entre el Cielo y la Tierra, accede a la vibración sutil del Cielo.
El practicante de Tao, aprendiz-maestro-aprendiz (ya que nunca se deja de aprender, comprender, aceptar e interiorizar) es un ser espiritual, así como sexual, emocional, amoroso, físico… Es una parte del Tao, forma parte de la Creación como todo lo existente, y en su sentir espiritual puede tomar conciencia de Su realidad, de la realidad real de toda la existencia.
Nos enseñan a ser capaces de entender y aceptar sólo una parte minúscula de la realidad, de todo cuanto nos rodea. Podemos conocer los objetos porque antes los hemos visionado. Podemos conocer los sonidos porque antes los hemos escuchado y registrado en nuestra mente. Podemos sentir estímulos sensoriales como trabajamos los sentidos en una práctica formativa dirigida. Todo cuanto percibimos ha sido previamente preparado para que nos llegue a la mente, al Ser, a través de los sentidos, y toda esta información está tergiversada, dirigida, preparada por un entorno que, en realidad, es dañino.
El Mundo vive en guerra; no por los innumerables conflictos bélicos que nos acosan y rodean, que también, sino porque vivir en esta sociedad/plano existencial controlado es una guerra constante contra nuestra esencia de Seres de Luz caminantes. Todo cuanto nos rodea está preparado para que no seamos felices, para que no sepamos descubrir la senda a la felicidad, al placer, al deseo, a la libertad. Todo está preparado para que seamos esclavos de unas bajas vibraciones que impiden al Ser avanzar en Su Camino Espiritual.
Incluso a nivel espiritual, nos enseñan que debemos seguir caminos preestablecidos, dirigidos por élites religiosas, por líderes pseudo espirituales, por enseñanzas sátrapas. El practicante de Tao, constante buscador y aprendiz, tiene conciencia de que el Espíritu está en él, en el Universo, en el Tao, en cada elemento que permanece en este plano físico. No busca fuera al Shen, sino que lo encuentra en su interior, en su propia esencia como Ser Humanidad, con las vibraciones celestes del amor, la fraternidad y la felicidad.
El Tao es imposible de definir, nombrar y entender. Simplemente debemos vibrar con él, ya que es la fuente de nuestra existencia. No nos exige seguimiento, fidelidad, honra, adoración… No. Simplemente somos Tao, y como tales, hacemos nuestra propia senda, nuestra propia vida, nuestra propia espiritualidad.
Fran Sancabal
Maestro de Tradición oriental: Aikido, Tao y espiritualidad crística. Formado en teología católica. Especialista en la Orden del Temple. Estudioso y divulgador de la Sábana Santa. Terapeuta natural y Medicina Tradicional China.


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