LA ESCRITURA MANUSCRITA Y EL CEREBRO

La escritura no es una función aislada, sino una actividad compleja que requiere la integración de múltiples áreas cerebrales encargadas de la planificación, organización, memoria semántica y fonológica, coordinación motora fina y percepción visual y espacial, todo ello convierte a la escritura en una de las expresiones más sofisticadas de la cognición humana.

HUMANISMO

Jesús D. Morales Norro

La escritura manuscrita, es el acto de escribir a mano utilizando diferentes instrumentos como un lápiz, bolígrafo o pluma sobre un soporte físico como papel, pergamino, papiro, etc.

Cada persona tiene su propio estilo de escritura manuscrita, lo que la hace única e irrepetible y a la vez útil para poder analizarla grafológicamente.

Escribir a mano no solo es una forma de comunicación, sino también una herramienta poderosa para el aprendizaje, la memoria, el procesamiento cerebral, la conexión entre ideas, el pensamiento visual y la coordinación ojo-mano.

La escritura no es una función aislada, sino una actividad compleja que requiere la integración de múltiples áreas cerebrales encargadas de la planificación, organización, memoria semántica y fonológica, coordinación motora fina y percepción visual y espacial, todo ello convierte a la escritura en una de las expresiones más sofisticadas de la cognición humana.

El origen principal de la escritura parte de diferentes áreas del hemisferio izquierdo del cerebro (área de Broca, área de Wernicke, área de Exner, corteza motora) aunque también están involucradas funciones del hemisferio derecho como el procesamiento visoespacial y la visión global.

El hemisferio derecho del cerebro está vinculado al procesamiento visual y espacial, a la Interpretación de formas, símbolos e imágenes, a la creatividad, intuición y pensamiento holístico, al reconocimiento de patrones y formas artísticas, a la intuición y la espiritualidad, al desarrollo de los colores y las formas abstractas.

El hemisferio izquierdo está especializado en el lenguaje verbal, en la lectura y escritura, en el pensamiento lógico y secuencial, en el procesamiento analítico, en traducir letras en sonidos, lo que permite leer palabras, activa la planificación lingüística, gramatical y ortográfica al escribir, colabora en el análisis sintáctico y semántico de las palabras y, además, es el motor del aprendizaje de otros idiomas.

Las diferentes formas escriturales encargadas de transmitir mensajes, activan un determinado hemisferio cerebral según la forma, estructura e idea de esa transmisión, por ejemplo: los jeroglíficos egipcios son una forma de escritura logográfica e ideográfica, donde cada símbolo representa una idea, objeto o sonido, por lo que, el reconocimiento visual de sus símbolos es complejo, la interpretación de la composición espacial está determinada por una dirección y agrupación de símbolos, y además, sus asociaciones simbólicas requieren de una comprensión de las metáforas visuales, por lo tanto, su lectura e interpretación le corresponde al hemisferio derecho del cerebro.

El alfabeto convencional está implicado en el reconocimiento de letras como símbolos fonéticos, la decodificación de sonidos y palabras, la construcción gramatical y sintáctica y la secuencia de ideas a través de la escritura, por esta razón, los textos escritos en alfabeto convencional están íntimamente ligados al hemisferio izquierdo del cerebro.

La idea al desarrollar una caligrafía ideal (Jesús Morales), fue unir el trabajo, la coordinación y las cualidades de cada hemisferio cerebral para combinar las formas, presiones, velocidades y tamaño de la escritura, y así poder relacionar el pensamiento analítico con el creativo, la lógica con la intuición, la espacialidad con la linealidad y las emociones con la fisiología.

Escribir siguiendo el patrón de la caligrafía ideal es una de las formas de mantener o reestablecer la salud en los tres planos que definen al ser humano, mente, emoción y cuerpo.

D. Morales Norro. Grafoterapeuta.

Creador del Grafodiagnostico.

Director del Centro de Grafoterapia y Medicinas Energéticas.

Miembro de honor de la Sociedad Española para la Difusión de la Espiritualidad.

Vocal/académico de la Academia Española de la Espiritualidad.