
EL EVANGELIO SEGÚN TOMAS
Podemos encontrarnos ante el Evangelio más antiguo de los que hoy se conservan; parece probable afirmar que su versión original es anterior al año 100 d.C. Recoge con fidelidad y sin ningún tipo de incorporaciones de carácter mítico o de leyenda las palabras pronunciadas por Jesús.
ESPIRITUALIDAD
Federico A. Sánchez
Para muchos expertos independientes (incluso numerosos teólogos) el Evangelio según Tomas es de naturaleza tan auténtica como los de Mateo, Lucas, Marcos y Juan. Es un hecho que estamos ante un Evangelio totalmente diferente a los cuatro del Nuevo Testamento. Aquí, no encontramos partes de naturaleza narrativa ni anécdotas referente a la vida y obra de Jesús. Consta de 117 proverbios y diálogos breves, cortos, donde son recogidas las enseñanzas más importantes atribuidas al Maestro nazareno que le son reveladas a Dídimo Judas Tomás.
El apóstol formó parte del pequeño grupo de discípulos elegidos por Jesús en los primeros días de su vida pública, para que fueran sus apóstoles. Cuando en la Última Cena Jesús anuncia su partida, es Tomás el que pregunta: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» (Jn 14, 5). Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida» (Jn 14, 6). Tomás evangelizó el sur de la India, donde se le considera el fundador de la Iglesia india. Su tumba se encuentra en este país, en la basílica de Santo Tomás, en Chennai. Pasó a la posteridad con el calificativo de Incrédulo.
En este Evangelio no encontraremos referencias al nacimiento, muerte o resurrección de Jesús.
Hagamos un poco de historia. Medio siglo antes del descubrimiento de Nag Hammadi, en Oxyrhynchus (una antigua ciudad egipcia) se descubrieron unos fragmentos de papiro escritos en griego, que
correspondían a un evangelio apócrifo atribuido al Apóstol Tomás.
Los especialistas en paleografía fecharon la redacción de los escritos entre el año 200 al 250 d.C. Desde ese instante, se pensó -hay significativos expertos que así lo mantienen- que una vez existió un quinto libro análogo a los canónicos, en donde se registraban, de forma directa y clara, las enseñanzas de Jesús planteadas con sentido y plena coherencia en la exposición.
En el Museo Británico (Londres) se encuentra una de estas páginas. Pasó un tiempo sin darle ningún tipo de importancia al tema, hasta el descubrimiento de la versión copta (que ofreció el texto completo). A los fragmentos griegos se los conoce como "Papiros de Oxyrhynchus" y al texto copto, "Codex II de Nag Hammadi" respectivamente.
El Evangelio según Tomás fue considerado herético por los Padres de la Iglesia. Conocido y mencionado por varios escritores cristianos de los primeros siglos (Hipólito de Roma, Orígenes, Eusebio de Cesárea, Cirilo de Jerusalén, etc.), que siempre indicaron que era un libro perteneciente a círculos separados o apartados de la Iglesia oficial, aceptado por los gnósticos y en particular por los maniqueos [comunidad gnóstica, impulsada y desarrollada por el príncipe persa Manes -215-276 d.C.- y sus partidarios, que tuvo una destacada influencia, extendiéndose por el Oriente Medio y el Imperio Romano]
Podemos encontrarnos ante el Evangelio más antiguo de los que hoy se conservan; parece probable afirmar que su versión original es anterior al año 100 d.C. Recoge con fidelidad y sin ningún tipo de incorporaciones de carácter mítico o de leyenda las palabras pronunciadas por Jesús.
Hay que señalar que más de dos terceras partes de estos dichos se encuentran reflejados en los Evangelios de Mateo y Lucas. Esto lleva a plantearnos la hipótesis de una fuente común (recordamos Documento Q, de Quelle, fuente, en alemán)
Vamos a sumergirnos en sus palabras, en su mensaje. Entre paréntesis, está el proverbio del texto al que hay que remitirse.
Dijo Jesús: "El que busca no debe dejar de buscar hasta que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y después de estremecerse se llenará de admiración y reinará sobre el universo. (2) Le preguntaron sus discípulos diciéndole: "¿Quieres que ayunemos? ¿Y de qué manera hemos de orar y dar limosna y qué hemos de observar respecto a la comida? “
Jesús dijo: "No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada hay escondido que pueda mantenerse sin ser revelado" (6)
Dijo Jesús: "Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo" (25)
Dijo Jesús: "Los clérigos y los teólogos han recibido las llaves del conocimiento, pero las han escondido. No entraron ellos, mi permitirán entrar a los que si lo seseaban. En cuanto a vosotros, haceos astutos como serpientes y puros como palomas" (39)
Le dijeron sus discípulos: "¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo llegará el mundo nuevo? Él les dijo: "Lo que buscabais ya ha llegado, pero vosotros no caéis en la cuenta" (51)
Dijo Jesús: "Yo comunico mis secretos a los que (son dignos) de ellos. Lo que hace tu derecha, no lo debe averiguar tu izquierda" (62)
Dijo Jesús: "Miserable es el cuerpo que depende de otro cuerpo, y miserable es el alma que depende de ambos" (87)
Dijo Jesús: "Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio suave, y encontraréis reposo para vosotros mismos" (90)
Ellos le dijeron: "Dinos quién eres tú, para que creamos en ti" Él les dijo: "Vosotros observáis el aspecto del cielo y la tierra, y no habéis sido capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente" (91)
Dijo Jesús:"¿No echéis las cosas santas a los perros, no sea que vayan aparar en el muladar; no arrojéis las perlas a los puercos, ya que ellos no las devoren" (93)
Dijo Jesús: "El que busca encontrará, y al que llama se le abrirá" (94)
Dijo Jesús: " El reino del Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura, la introdujo en la masa y la convirtió en grandes hogazas de pan. Quien tenga oídos, que oiga" (96)
Dijo Jesús: "El reino del Padre se parece a una mujer que transportaba un recipiente lleno de harina. Mientras iba por un largo camino, se rompió el asa y la harina se fue derramando a sus espaldas por el camino. Ella no se dio cuenta del accidente, Al llegar a casa, puso el recipiente en el suelo y lo encontró vacío" (97)
Dijo Jesús: "El reino del Padre se parece a un hombre que tiene la intención de matar a un gigante: desenvainó primero la espada en su casa y la hundió en la pared para comprobar la fuerza de su mano. Luego dio muerte al gigante” (98)
Le mostraron a Jesús una moneda de oro, diciéndole: "Los agentes de César nos exigen tributos". Él les dijo: "Dad a César lo que, de César, dad a Dios lo que es e Dios y dadme a mí lo que me pertenece" (100)
Por Federico A. Sánchez. Dr. en filosofía, teólogo, presidente de la Academia Española de la Espiritualidad. Director de Espiritusofía. Escuela del Alma


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