EPIGENÉTICA. MÁS ALLÁ DE LA GENÉTICA

Es conocido que, de manera genérica, la herencia es un concepto que siempre se ha vinculado con la transmisión de rasgos físicos y biológicos de una generación a otra. Sin embargo, en las últimas décadas, la epigenética ha cambiado nuestra comprensión de la herencia. Debemos señalar que, de manera muy especial, en el ámbito de la herencia emocional

HUMANISMO

Federico de Sánchez

“La genética predispone…Pero no determina”

Federico de Sánchez

La genética no lo es todo. La epigenética influye en la forma en que se expresan nuestros genes; lo que ha representado un importante salto respecto a la concepción mucho más rígida y estática de nuestra realidad biológica.

Dentro de la biología, la epigenética es la ciencia que estudia los factores y mecanismos que regulan la expresión de los genes sin que exista una modificación de la secuencia del ADN. Como es conocido, el ADN (Ácido Desoxirribonucleico) es la molécula que contiene la información genética esencial para el desarrollo, funcionamiento y reproducción de todos los seres vivos.

El prefijo epi-, de origen griego (ἐπι-), significa "sobre", "encima", o "en la superficie", lo que quiere decir que la epigenética sería la ciencia “por encima” de la genética.

Debemos establecer una importante matización: a diferencia de la genética tradicional, que se centra en la herencia de características a través de los genes, la epigenética se ocupa de los mecanismos que regulan cuándo y cómo se activan o desactivan esos genes. Lo que significa que, aunque la secuencia de nucleótidos (unidades fundamentales que forman el ADN y el ARN) en el ADN permanece intacta, la forma en que se activan o desactivan los genes puede variar, lo que influye en el funcionamiento celular y, en última instancia, en el fenotipo (conjunto de características físicas, bioquímicas, fisiológicas y conductuales observables de un organismo del organismo) Este fenómeno tiene implicaciones profundas en nuestra salud, su desarrollo y comportamiento.

El ADN: Contiene la secuencia genética estable que define la información hereditaria. La epigenética involucra los mecanismos que regulan la expresión de esa información, sin cambiar la secuencia del ADN.

Es importante señalar que mientras que el ADN es el plano genético de un organismo, la epigenética se encarga de controlar cómo y cuándo se utilizan esos planos en función de diferentes factores y condiciones.

Es conocido que, de manera genérica, la herencia es un concepto que siempre se ha vinculado con la transmisión de rasgos físicos y biológicos de una generación a otra. Sin embargo, en las últimas décadas, la epigenética ha cambiado nuestra comprensión de la herencia. Debemos señalar que, de manera muy especial, en el ámbito de la herencia emocional.

La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Es posible heredar experiencias emocionales? La respuesta es sí. Las vivencias de nuestros ancestros pueden influir en nuestra forma de percibir y gestionar nuestro mundo emocional, nuestra realidad vivencial.

Un postulado clásico de la genética tradicional está basado en que heredamos nuestros rasgos a través del ADN. Sin embargo, la epigenética desempeña y desarrolla un papel determinante. Las modificaciones epigenéticas pueden activar o desactivar genes en respuesta a factores ambientales y emocionales. ¿Qué alcance tiene esta afirmación? Que las experiencias de vida pueden transmitirse a futuras generaciones sin alterar la secuencia del ADN.

Los factores epigenéticos regulan la expresión de los genes sin cambiar su estructura. Moléculas como los grupos metilo (es un fragmento orgánico simple, derivado del metano -CH₄-, que consiste en un átomo de carbono unido a tres de hidrógeno y con un enlace disponible para unirse a moléculas más grandes) y las histonas ( son proteínas fundamentales en células eucariotas que empaquetan y compactan el ADN, enrollando las largas cadenas de ADN para formar los cromosomas dentro del núcleo celular) pueden modificar la expresión de ciertos genes, influenciando aspectos como la gestión del estrés o la sensibilidad emocional. Un salto cuántico.

Lo transgeneracional: las vivencias intensas (como el estrés crónico, los traumas o los entornos afectivos saludables) pueden dejar huellas en la expresión genética. Es decir, estos cambios pueden transmitirse de generación en generación, influyendo -de manera significativa- en la forma en que los descendientes responden a situaciones emocionales similares.

Desde planteamientos epigenéticos, es posible afirmar que las emociones no solo se transmiten a través de la crianza o la cultura; también pasan mediante mecanismos epigenéticos que afectan la biología de las posteriores generaciones.

Veamos algunos ejemplos. Altos niveles de cortisol juegan un papel clave en la respuesta emocional. Niveles altos de la hormona del estrés por mucho tiempo pueden generar ansiedad o depresión. Esto se refleja en la programación epigenética y puede pasar a futuras generaciones.

La optimización epigenética nos permite entender que la herencia emocional no es estática. Existen factores que pueden modificar la expresión de los genes y, por ende, la manera en que heredamos las emociones.

Hoy día somos conscientes de la importancia que tienen los nutrientes que consumimos; poseen un impacto directo en la expresión epigenética. Vitaminas del complejo B, ácidos grasos omega-3 y antioxidantes pueden contribuir -de manera significativa- a una regulación saludable de los genes relacionados con el estrés y las emociones.

Las relaciones con los demás juegan un papel fundamental en la regulación emocional y en la transmisión epigenética de bienestar. Un ambiente de contención emocional y seguridad puede revertir ciertos patrones epigenéticos vinculados al miedo y la ansiedad.

La oxitocina, conocida como la hormona del amor, se libera en mayores cantidades cuando tenemos relaciones sociales positivas. Esta hormona no solo refuerza los lazos emocionales, sino que también tiene efectos epigenéticos que pueden reducir la respuesta al estrés y mejorar el bienestar general. Hay que señalar que las personas que crecen en un entorno de apoyo social fuerte tienden a producir cortisol (hormona esteroide vital, producida por las glándulas suprarrenales, conocida como la "hormona del estrés") y presentan una menor incidencia de trastornos de ansiedad.

Es preciso ser consciente de la importancia de cultivar relaciones interpersonales saludables; este tipo de relación puede contrarrestar algunas marcas epigenéticas negativas.

Aunque podamos heredar emociones, también podemos cambiarlas a través de ajustes en nuestro estilo de vida y estrategias de bienestar en el día a día. En este libro, apreciado lector, encontrarás abundante información para desarrollar una vida sana, llena de positividad y esperanza.

En definitiva, comprender la influencia de la epigenética nos permite tomar medidas activas para mejorar nuestro bienestar emocional y el de las futuras generaciones. No todo está decidido antes de nuestro nacimiento…

Federico A. Sánchez

Dr. en filosofía, teólogo, mentor espiritual, escritor con diecisiete libros publicados. Presidente de la Academia Española de la Espiritualidad. Director de Espìritusofía, Escuela del Alma. www.academiadelaespiritualidad.es

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