
EL DESPERTAR VERSOENERGÉTICO
En el principio es Juan Ramón Jiménez, y la Poesía era Dios; y la energía de la Palabra el verso sostenido por el Verbo…, cuando yo desperté.
HUMANISMO
Miguel Ángel cervantes


"Despertar con la poesía es posible, te voy a contar un despertar, uno ocurrido hace tiempo, uno que ha cambiado la vida a quien lo ha gozado.
Estaba comenzando mi vida “conventual” en la OFM Capuchinos, comprendiendo la espiritualidad franciscana, vibrando con la creación reveladora de Dios y su belleza. En ese primer año de entrar en la religión la Orden nos lleva a un encuentro de jóvenes frailes de toda la península ibérica en Andalucía, en el convento de Sanlúcar de Barrameda.
Descubro que allí ejerció su apostolado y su literatura un fraile poeta, fray Gonzalo de Córdoba. Me dan sus libros y en el de “Caminos de la tarde” unos versos prenden en mi interior una llamita de comprensión:
“Fragancia de infinito
enciende los caminos de la tarde...
Porque pasó, a la aurora, por mi vida
y prendió en el aire”
Se puede decir que me dio un aire, algo que iba buscando. Dentro de las actividades organizadas para culturizar a los jóvenes hermanos en formación, y dada la cercanía fuimos a Moguer, entre otros sitios. En la excursión visitamos la casa de Juan Ramón Jiménez. Y allí la rebolera que me dio fue mayor. Estaban a la venta las ediciones celebrativas del Centenario del poeta y Premio Nobel de comienzos de década de los 80 del siglo pasado. Es obvio decir que me apasiona la poesía y viendo el escaparate de los libros todo mi ser se fijó en “Animal de fondo/Dios deseado y deseante”.
Si no la mejor compra de poesía de mi vida, se le acerca porque ya nada fue lo mismo.
Aquí, en los versos de JRJ, atisbo ya a Dios como Consciencia. Empiezo a ver que la poesía es espiritual, no religiosa o devocional, por la que he de apostar en mi desarrollo poético e interior y que tiene un modelo: el “juanramoniano”. Esto me caló y marcó guiándome hacia la Transparencia. Todavía no sabía qué era eso de transparentar los egos ni el proceso de ir transparentándome en mi relación con ese Dios deseado y deseante de mí.
Mi conciencia de Dios y de mi relación con Él está sostenida, fundamentada y llevada a cabo con la poesía, gracias al verso, desde mi yo poético que no es otra cosa que mi ser. Esto es lo aprendido de Juan Ramón Jiménez. En ese libro que me impresionó el poeta se explica y me explica a mí (en aquel entonces):
«Hoy concreto yo lo divino como una conciencia única, justa, universal de la belleza que está dentro de nosotros y fuera también y al mismo tiempo»
Yo como JRJ encontraba un Dios posible por la poesía. Conecté con la experiencia del poeta de Moguer:
«en que todo mi avance poético en la poesía era avance hacia Dios, porque estaba creando un mundo del cual había de ser el fin de un dios».
Mi pensamiento o mejor dicho convicción es que estamos en este plano y vivimos en la tierra el tránsito hacia el Uno. Juan Ramón es un poeta que nos lleva con su poesía a la experiencia de la trascendencia, la experiencia que nos lleva a la Unidad. Siendo fraile a mí me voló la cabeza, me hizo tomar consciencia de algo que la religión no me ofrecía.
A raíz de este encuentro con el poeta de Moguer quedó en mí una brasa que se encendió 30 años después. Sin embargo, eso no fue suficiente para perder o cuestionar mi fe. De todas formas (y por otras circunstancias) dejé de ser fraile víctima de la crisis de los veinte años, me volví agnóstico, luego indiferente y me aparté de la religión y sus derivados.
Sólo la poesía mantenía esa brasa espiritual encendida. Aunque de aquella manera (no puedo definirla si imaginaria, invisible, o débilmente latente y poco más) porque yo era un durmiente. Incluso he de confirmar que apenas escribía, ese asidero espiritual poético prácticamente lo había dejado aparcado, recurría a él como escape psíquico y poco más, como recurso “intelectualoide” si es que eso existe.
Cuando me agarró la crisis de los cuarenta busqué soluciones transpersonales para superar mi divorcio. Reconozco que fui como dirigido a un espacio abierto donde pude ver con claridad y discernir la espiritualidad desde otro punto. El zen, meditación, mindfulness me hizo despertar del letargo.
Durante la pandemia me vino una revelación: “trabajar” a nivel espiritual el espacio. (Me siento Facilitador de Espacios para el Encuentro Espiritual). A nivel emocional y conceptual siempre he estado vinculado a la obra escultórica de Oteiza sobre el espacio. Y el poemario de JRJ titulado Espacio era mi referente poético.
Pues si sumamos las dos concepciones artísticas/literarias nos muestran no solo el espacio sagrado sino el de otras dimensiones. En el encierro de la pandemia de 2020 para mí el espacio se suponía que se manifestaba allí donde estábamos recluidos tanto como en nosotros, espacio donde Él mora, dado que somos espacio de transcendencia y comprensión. Vamos, que tomé consciencia de nosotros (de mí) tanto como individuo como de integrante de una comunidad, además de atender a todo Eso que nos rodea. Lo concebí, en un eureka, como espacio de energía y sanación sostenido y alimentado con poesía.
Al acabar la pandemia en el verano del 2020 ya estaba en marcha mi proyecto de Versoenergética: la poesía encontraba un cauce de Desarrollo Personal y Espiritual. El referente o guía era la poesía juanramoniana de la última década de la vida del autor de Moguer.
Concluyo con estos versos de “Estación Total” que creo explican el proceso de mi despertar en boca de JRJ, que puede ser también el tuyo:
Que nada me invada de fuera,
que sólo me escuche yo dentro.
Yo dios
de mi pecho.
(Yo todo: poniente y aurora;
amor, amistad, vida y sueño.
Yo solo
universo).
Pasad, no penséis en mi vida,
dejadme sumido y esbelto.
Yo uno
en mi centro.
Si estamos de acuerdo con Swami Rama en que «la espiritualidad significa aquello que nos ayuda a disciplinar nuestros pensamientos, palabras y obras; aquello que nos conduce al Centro de Consciencia y que por lo tanto despliega todos nuestros potenciales internos»; Juan Ramón Jiménez nos puede ayudar y servir de guía para desarrollar nuestra espiritualidad a través de su poesía, despertándonos el anhelo de infinito, de eternidad.
GRACIAS
Por Miguel Ángel Cervantes Almodóvar, creador de Versoenergética, poeta, rapsoda y vicepresidente de la Academia Española de la Espiritualidad. En su juventud Hermano Menor Franciscano Capuchino.
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