
DEL ROMÁNICO AL ZEN
La Espiritualidad del Románico, aterrizando en el S.XXI, se nos explica a través del Zen (o eso pretendo según mi vida e historia); nos ayuda a comprender nuestra misión de vida y el porqué de ciertas obsesiones y sombras.
MONOGRAFICOS
Miguel Ángel Cervantes
De siempre me ha interesado el Románico, sobre todo la arquitectura y el misterio de esos “cubos” con redondos óculos para dejar entrar la luz; en muchos sitios en mitad de la naturaleza (creación exuberante) donde el silencio y el vaciamiento hacen morada.
Fray Julián de Cos Pérez de Camino OP, en su libro sobre espiritualidad nos dice:
«Las iglesias románicas tenían una simbología espiritual muy impactante. Dado que la técnica arquitectónica estaba escasamente desarrollada, aquellas iglesias se construían muy sólidamente, con anchos muros y estrechas ventanas. Ello las convertía en pequeñas y oscuras fortalezas donde la gente podía refugiase cuando el pueblo era atacado. Así, las iglesias románicas simbolizaban la fortaleza de la fe cristiana.»
A mí me ha sintonizado, más abajo lo explicaré más detalladamente, con mi forma interior donde me siento fuerte, iluminado, recogido expectante a los ataques del ego.
Hablo en el S.XXI como es obvio, me consta que las iglesias, monasterios, ermitas… por dentro estaban con un colorido que ya pocas tienen: deterioro y pérdida de las pinturas o muy oscuras por la proliferación de altares barrocos que tapaban las lucernas, cosa que a mí me altera y saca del espíritu con que fueron construidos y lo que provocaban.
Preparando las vacaciones (con peregrinación incluida) quise hacer realidad una de mis fijaciones: conocer Soria, Jaca y todo el Románico que pudiera ver camino de Lourdes y de vuelta a Madrid.
Mi pareja me hizo ver que hay algo del pasado (no sé si algo que resolver de otra vida) que surge cada dos por tres en mí relacionado con esa época y esos lugares. Además, parece guardar relación con mi “experiencia” de fraile franciscano que me acompaña desde la adolescencia y primera juventud.
Es verdad que también me siento muy cercano a los anacoretas (incluso vagabundos) y un poco hereje o ser que cuestiona ciertos aspectos del cristianismo, que se alejan cuando no contradicen lo crístico, que es lo que me vibra. Soy heterodoxo, intento desde mi juventud y después de haber renegado por la crisis vital que pasé a los 20 años, al dejar los hábitos; con mi despertar gracias al zen darle la vuelta, bajar a tierra, “traducir” la espiritualidad católica en la que me he educado a lo crístico que es la espiritualidad del amor por la que apuesto en esta Nueva Era.
Es posible que mi evolución espiritual, mi ser haya pasado por la época románica y experimentado (tal vez no integrado del todo -por eso me viene ahora-) ciertos movimientos interiores que hoy están ahí como brasas, memorias, luces y sombras para mi camino actual.
Hay libros y estudios que nos hablan del Románico desde distintos prismas incluido la espiritualidad. Puedes encontrar en internet o en la Ed. Desclée el fantástico e interesante trabajo de Xabier Etxeberría.
Yo me voy a basar en él para mostrarte los hitos que han moldeado la espiritualidad que vivo hoy y el recorrido “del románico al zen”. Entiendo como Etxeberría:
«La simbólica del románico será experiencia reveladora para nosotros cuando, mostrándonos receptivamente desnudos ante ella, nos dejemos impactar por ella.»
Vamos a recorrer juntos este camino revelador, la experiencia que también podría ser la tuya.
Recuerdo estar paseando meditativamente entre las ruinas de un monasterio románico en la sierra de Madrid, y el sonido del agua, que manaba cerca del claustro, me acompañaba hacia adentro, me silenciaba.
Un salto de agua
Rompe la brisa aleve.
Contemplo al fondo,
No es lejos ni futuro,
Es presencia en mis ojos.
Era un lugar como muchos por los que he pasado, que al sentido del oído se le sumaba el de la vista, porque las edificaciones románicas se encuentran mayormente en picos, oteros, rocas, fallas…, enclaves donde sopla el Espíritu y se ejercita la presencia contemplativa, oteante de fuera a adentro.
El autor dominico que hemos mencionado antes corrobora lo que siento y mi atracción a desarrollar una espiritualidad “franciscana” y ecológica, de conexión espiritual con la naturaleza, muy zen por cierto:
«Según la espiritualidad románica, Dios se comunica con las personas por medio de la naturaleza.»
Las esculturas y representaciones en capiteles u arcos no me llaman la atención, sé que “explican” material espiritual propio de su tiempo, pero no voy a incidir en ello.
El camino espiritual que propone el Románico es un camino de lucha. Aunque he dicho que no iba a tener en cuenta las expresiones escultóricas, es en ellas donde se manifiesta esa lucha.
Bien. Lo que me ha facilitado el espacio románico con la actitud zen es el de soltar, vencerme. El no luchar se confronta continuamente con mi propio nombre (Miguel Ángel). El Arcangel, protector, sí, a la par que guerrero es tomado muy en cuenta en el Románico. Tal vez por eso me sienta a gusto. Bueno, dicen de mí que desde pequeñito siempre he sido muy guerrero, y es muy probable que por eso haya dado un golpe de timón y quiera paz y bien.
Menos mal que los espacios y las energías que he percibido me llevaban a la paz, me han facilitado el camino iniciático de transformación (gracias a la práctica zen) importante, el morir (cristo diría negarse) a uno mismo.
Dice Etxberría:
«El camino espiritual del románico contempla una experiencia particularmente relevante, que puede ser calificada de pascua iniciática, de paso de la “muerte del hombre viejo al nacimiento del hombre nuevo”. A la vida, se nos dice, se llega atravesando la muerte. Y la expresa con una notable riqueza simbólica.»
La otra vertiente del camino espiritual que propone el Románico nos advierte que es la llamada a ser ascendidos. La oración en el lugar del espacio religioso al que acudas, a través de las columnas nos eleva, nos ayuda a elevar la energía; solo contemplando, respirando y estando presentes como pequeña montaña sagrada en espacio sagrado, bien asentados podremos tomar consciencia de la ascensión que nos va a suponer una transformación personal y de vibración.
En el zen simplemente estás, experimentando el instante sin intención. Se asciende o no, es lo mismo, toca soltar. Esto es lo que facilita, si es lo suyo o lo que te toca vivir, el dejarte llevar (elevar) a otro estado, sin esfuerzo, sin lucha.
El Románico deja claras ciertas cosas que luego tú has de ver si te sirven para este momento en el que te encuentras. El Románico “nos muestra una espiritualidad que nos sigue sugiriendo.”
Viaje DEL ROMÁNICO AL ZEN (Soria 19-8-2026)
Anochece y hay luz
En nuestro ser profundo.
Palabras justas y con chispa
Hacen del crepúsculo un toque
De atención a lo que se avecina:
La oscuridad tras la luz,
La Luz tras la oscuridad;
La experiencia iluminante,
La ciencia de la comprensión,
El fulgor y el resplandor,
Un viaje a las estrellas
Que acaba en rescoldo y humo:
Memoria ardiente del interior
Que se eleva en llama de sabiduría,
De luz que nadie explica,
Con la que sólo se ve,
En la que somos
Delgada y elevada chispa
En potencia, llegada la noche,
Entrado el día…
Ciclo tras ciclo.
GRACIAS
Por Miguel Ángel Cervantes Almodóvar, creador de Versoenergética, poeta, rapsoda y vicepresidente de la Academia Española de la Espiritualidad. En su juventud Hermano Menor Franciscano Capuchino.


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